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viernes, 21 de mayo de 2010

Sangre y tiempo


Como de una herida abierta,
que ahonda desde el centro de mi alma,
hacia el exterior,
siento que la vida se me escapa,
frenéticamente,
ahogándome entre borbotones
de sangre, minutos y lágrimas.
Alguna alegría se derrama tímidamente,
por un reguero que se pierde en la nada.
Son años, días, minutos... y a veces sigo teniendo
esa extraña sensación de no saber bien hacia
dónde voy.
Me siento como quien dijo:
la resignación es un suicidio cotidiano.
Mi problema es que llevo demasiados años
suicidándome.
Nunca he creido en la reencarnación.

jueves, 6 de mayo de 2010

Cero... nada.



El movimiento se demuesta andando.
Llegan tiempos de cambio.
He decidido callar la voz acusadora
que rezuma cada poro de mi piel.
La nada es un hecho.
Es vacio. Es ausencia.
Yo soy y seré esa nada.
Cero, nadie, nada...
y renaceré en todo.

jueves, 29 de abril de 2010

Pequeña declaración.



- Hola cariñet!
- Hola nena... cómo estás?
- Pues bien, vengo ahora de trabajar... 
  cansada. 
  Y vosotros?
- Pues bien, como siempre.
  Tu padre aquí viendo la tele.
  Tu hermana arriba, con el ordenador.
  Qué me cuentas, guapa?
- Pues lo mismo de ayer, mamá.
  Como siempre, de culo con el trabajo
  y la universidad.
- Y los estudios?
- Muy bien, como siempre, sacando
  buenas notas.
- Así me gusta...
- Pues nada cariñete, te dejo que
  vamos a cenar. Te llamo mañana,
  vale?
- Vale nena... besos para los dos.
  Y otro de tu padre.
- Buenas noches mamá.
- Buenas noches nena.
........................
- Te quiero mamá... te quiero mucho.
  Aunque nunca te lo diga.
  Os echo muchísimo de menos.
  Aunque trate de esconder la tristeza.
  Aunque me beba todas las lágrimas,
  para que no las sientas, 
  para que no las oigas.
  Para que no estés triste.
  Hasta pronto mamá...
  Te quiero.


PALABRAS PARA JULIA

"Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir 
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.

Yo se muy bien que te dirán 
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Un hombre solo
una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo
no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.

Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.

Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues 

ni te apartes
junto al camino,
nunca digas no puedo más 
y aquí me quedo.

La vida es bella
tú verás como a pesar 

de los pesares
tendrás amor
tendrás amigos.
 
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es 
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte nada más,
pero tú comprende que 
yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
"

(Jose Agustín Goytisolo)

miércoles, 21 de abril de 2010

Llueve sobre Chernobyl


Sabía que acabaría reviviendo la barbarie humana, 
en mi piel. 
El impacto de según qué informaciones hacen mella, 
como el golpe de un martillo sobre la madera.
A los 20 minutos de dormirme me despierto 
empapada en lágrimas, sollozando, gimoteando en voz alta.
Mis propios gruñidos me han despertado y 
bajo el silencio de la oscuridad no encuentro consuelo 
posible a las pesadillas que me atormentan. 
Hace un mes que aquello me dejó impresionada. 
Ha sido esta noche cuando ha vuelto a aparecer.
Cuando ocurrió la terrible tragedia de Chernobil, 
después de que el nucleo de la central explotase 
(por irresponsabilidad y chapucería de los rusos), 
se continuó negando la situación, 
hasta pasados varios días. 
Días en las que toda la población estuvo viviendo 
en aparente normalidad bajo oleadas de radiación 
en cantidades mortiferas. 
Cuando se dió la alarma, era bastante tarde. 
Ya no había remedio ni cura posible para muchas 
de esas personas. 
Esto se vería varias décadas después 
(cánceres, mutaciones, abortos, malformaciones, etc.).
Para hacer frente a las tareas de limpieza 
de la misma central
(había que sacar el material altamente radioactivo 
del epicentro de la explosión y enterrarlo) 
surgieron un grupo de expertos en esa tarea 
denominados "Los liquidadores".

Una puerta de separación. 
Afuera la catástrofe, el desastre, muerte, destrucción. 
Tú me miras, bajas la cabeza y sales por esa puerta. 
No hay salvación posible para tí. 
Y yo aullo tu nombre, esas breves palabras 
que me atan a tí para llegar a salvarte. 
"Papáaa!!".
Pero es tarde, te has marchado, 
cerrando la puerta tras de tí. 
Y yo ya no puedo hacer nada para salvarte. 
Una última mirada, a través del cristal de la puerta. 
Y un adiós en silencio. 
La despedida más triste del mundo.

Despierto horrorizada. 
Desearía llamarte y poder oir tu voz, 
pero son las 4 y media de la mañana y pienso 
que duermes tranquilo en tu cama, dejándote llevar 
por el vaivén de la respiración. 
 En silencio... 
el mismo silencio que ahogaba mis pesadillas.
El mismo silencio que aparece en mi boca,
cada vez que necesito decirte que te quiero.