jueves, 11 de junio de 2009

Hambre... de hambre


Ya llevaba el tiempo suficiente esperando el desastre.
Tenía hambre de cataclismo.
El hambre era un dolor que desaparecía muy deprisa : uno sufría sus consecuencias sin sufrir más dolor.
El hambre tardó en morir en la boca de mi estómago.
Su agonía duró dos meses que me parecieron un largo suplicio.
Después de dos meses de dolor, se produjo finalmente el milagro : el hambre desapareció, dando paso a una alegría torrencial.
Había matado mi cuerpo.
Lo viví como una victoria asombrosa.
La voz interior, subalimentada, se había callado.
Mi pecho volvía a ser plano.
Ya no sentía una pizca de deseo...
a decir verdad, ya no sentía nada.
Aquel modo de vida me mantenía en una era glacial en la que los sentimientos ya no crecían.
Fue un respiro : había dejado de odiarme a mí misma.




Cuanto más adelgazaba, más sentía que se derretía lo que me hacía las veces de espíritu.
Más allá de determinado límite, lo que entendemos por alma se marchita hasta desaparecer.
Esa miseria mental del ser desnutrido resulta tan dolorosa que sería un error ver en la anorexia una inteligencia propia.
Sería bueno que esa evidencia fuera finalmente asumida : la ascesis no enriquece el espíritu.
Las privaciones carecen de virtud.



20.000 personas mueren al año por anorexia y bulimia.
Hambre de aceptación... hambre de amor...
y todas las hambres... de hambre mueren...


Biografía del hambre, Amélie Nothomb

1 comentario:

... eLe ... dijo...

es duro.
y es, claramente social?
verás, hace poco hice un experimento relacionado con este tema y estuve dialogando con el investigador, yo hablaba desde el enfoque social de este problema "intentar alcanzar un ideal (físico), el cual está mediado por un modelo (social) que se encuentra en el exterior (ambiente, fuera de nosotr@s mism@s)" y el investigador me decía que no, que no era tan importante. Está claro que los factores de cada persona influencian!! pero todo viene dado por un estándar social, una presión mediática, una fuerza de márketing y publicidad, y unos valores contaminados. Qué opinas?
Crees que donde no hay para comer también se deja de comer para sentirse bien?

perdona la parrafada es que me has pillado en exámenes y soy dada a estas cosas jaja. un besito cuídate!