martes, 11 de agosto de 2009

La fiesta de la vergüenza

Veraneo en un pequeño pueblo de la costa de Castellón.

Es un pueblo bastante tradicionalista en sus costumbres y salta a la vista, que a pesar de que su derechón y fascistoide alcalde trata de promocionar el turismo en él (por las jugosas comisiones que recibe del entramado inmobiliario), las costumbres de este pueblo no evolucionan ni se renuevan (en parte, todo sea dicho, debido a una mayor población de personas que se criaron en otra época y en otra España en la que el orgullo nacional venía dado por las fiestas taurinas y la misa vespertina).

No es mi intención criticar ni despojar a estos mayores de las costumbres en las que se criaron, lo que pretendo expresar es mi... decepción por ver, que tradiciones y fiestas que son tan absurdas y abusivas en tiempos como estos, se sigan transmitiendo de padres a hijos con una naturalidad aplastante y que hace perder la esperanza de que las nuevas generaciones puedan cambiar
los fallos y crueldades que se han cometido desde tiempos inmemoriales bajo el pretexto de "entretener" al populacho borreguil y adoctrinado.

En este caso hablo de las fiestas taurinas o "Bous al carrer".
Los padres llevan a sus hijos desde pequeñitos a ver al toro, les asustan con el mito del Coco, pero por estos lares, se advierte de que... "si haces esto... vendrá el Bou y se te llevará..." .
Triste... ignorante y ridículo...
Y estos pequeños se empapan de la becerril actitud de unos padres que se alborotan y enorgullecen cuando el animal cornea y ataca, intentando defenderse, o se encabrita, debido a que unas molestas bolas de petróleo chorreante e incendidado le abrasan, sin remedio, la piel.

Los taurinos se respaldan en la misma absurda excusa que he oido un millón de veces...
"de no ser por els Bous al carrer o por el toreo, estos animales (el toro bravo) no existirían, ya que dejarían de criarse".. a lo que yo les contesto siempre... existe gente que ama a los animales y los cría sin la finalidad de hacerles daño, como se puede criar un león, un cocodrilo o una serpiente peligrosa, y no por ello es preciso maltratarlo ni destinarlos a ese fin... pero gracias a la gente como tú, se sigue permitiendo que se cometan barbaridades para entretener y hacer negocio con personas que se agrandan, detrás de la barrera, contemplando el sufrimiento de un inocente animal.



Muy valiente, españolito...
Tu fiesta es triste... patética y vergonzosa.